500 g de calabaza
150 g de habas
150 g de guindillas verdes fuertes
100 g de garbanzos
2 cebollas
2 tomates
4 dientes de ajo
1 cucharada sopera de harissa
1 cucharadilla de café de pimentón dulce
1 cucharada sopera de tomate concentrado
15 cc de aceite de oliva
sal
pimienta
Decoración: perejil

Pele las cebollas y piquetas groseramente.
Sofría las cebollas en 15 el de aceite de oliva.
Añada los garbanzos puestos en remojo la víspera y el concentrado de tomates.
Salpimiente.
Añada la harissa y el pimentón dulce.
Mezcle y cubra de agua.
Cuezalos unos 25 min.
Pele, corte la calabaza y los tomates en dados grandes. Corte las guindillas picantes en 2, despepítelas y luego córtelas
en trocitos.

Desvaine las habas.
Quíteles la piel y añádalas a la preparación.
Incorpore en la cacerola los trozos de calabaza, tomate y guindilla.
Cuezalo unos 20 min.
Unos 5 min antes del fin de la cocción, añada los dientes de ajo chafados.
Vierta la t'bikha en un plato hondo y decórela con un poco de perejil picado.
La t'bikha es una especialidad típicamente tunecina.
En muchas familias, este entrante caliente sirve por lo general de segundo plato.
Según las regiones, se compone de hortalizas diferentes, como calabacines, zanahorias o incluso berenjenas, pero sin duda
la más popular es la t'bikha de calabaza.
Llamada kla por los tunecinos, la calabaza, perteneciente a la familia de las cucurbitáceas, es originaria de América, donde
fue descubierta durante las expediciones de Cristóbal
Colón.
Afamadas en aquel tiempo por combatir "la sequedad de la lengua", se las consumía sobre todo por su virtud
hidratante.
De forma esférica y voluminosa, la calabaza
se caracteriza por el color amarillo o rojo de su cascara y de su pulpa.
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