-Una coliflor hermosa
-Medio litro de agua
-Medio litro de nata líquida
-Una pastilla de caldo concentrado
-100 gr de mantequilla y sal.

Lavar bien los ramilletes de coliflor en agua fría y escurrirlos. Se le quitan a la coliflor las hojas verdes y la base, de
forma que podamos soltar sus ramilletes (es importante no tirar el tronco leñoso del que parten los ramilletes, pues una vez
pelado y partido en tres o cuatro trozos gruesos, se puede poner a cocer con el resto de la coliflor). A continuación, se
limpia bien en agua fría y se escurre, retirando todo tipo de impurezas que pueda contener la verdura.

Se trocea en pedazos del tamaño de una nuez y el tronco, en gruesas rodajas.

En una cazuela amplia se colocan la coliflor cruda y partida, la pastilla de caldo, el agua y la nata. Se cuece todo a fuego
suave durante unos 15 minutos, ininterrumpidamente

Una vez comprobado que la coliflor está bien tierna –es así si se la atraviesa fácilmente con el filo de un cuchillo
pequeño–, se vierte todo el contenido, verdura y líquido, en el vaso de una batidora o se introduce el brazo de
ésta en la cazuela, y se acciona la máxima potencia, añadiendo la mantequilla cortada en trozos. Se sazona y si se quiere
bien fina, se pasa por un colador, aunque si la batidora es potente, no será necesario. Si la crema queda un poco espesa,
se puede aligerar con un poco de agua caliente.
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